sábado, 15 de mayo de 2010

ANBOTO: COPA DE ESPAÑA DE CARRERAS VERTICALES: 8-5-2010


El día 7 dos corredores del club (Alfonso Rodríguez y Pedro Rodríguez) salíamos desde Madrid rumbo a tierras vascas para disputar la primera carrera de la copa de España de carreras verticales. Tras 4 horas de viaje llegamos a Elorrio, donde nos alojamos y cenamos todo lo bien que pudimos, que no fue todo lo que hubiéramos querido tras ver la carta, ya que,
aunque el estómago quería, la cabeza pensaba en lo que nos esperaba al día siguiente.
Y el día siguiente llegó. Un desayuno fabuloso en el hotel teniendo en cuenta que la carrera era a partir de las 3 de la tarde y hacia Atxondo, localidad compuesta de varios caseríos donde se desarrollaba la carrera. En modalidad contra-reloj, debido a nuestros repetitivos apellidos tomábamos la salida uno tras otro, a las 3 y 20 de la tarde. A eso de las 12.30 intentamos pasar algo de pasta o arroz al estómago, lo que entre la hora, el desayuno y los nervios fue casi misión imposible.
La carrera presentaba un perfil terrorífico. En 3.8 km. Se subían 1100 m. de desnivel. Pero lo que es el primer km, casi en su totalidad de asfalto y que hicimos calentando, presentaba un desnivel de 120 m, en el km. 2 se habían subido 350, o sea que en los 1.8 km. restantes se subían 750.
Alfonso salió y medio minuto después lo hice yo y, tras de mí (es mi sino en estas carreras) uno de mis rivales veteranos que a pesar de ser vasco se apellidaba también Rodríguez. Hasta el avituallamiento del km. 2 las rampas fueron duras pero a partir de aquí era una autentica pared de hierba húmeda, resbaladiza y llena de barro que se podía salvar por una senda que hacía zetas aunque era peor el remedio que la enfermedad pues estaba llena de barro de tal forma que, en una de las caídas me fui tanto para abajo que no conseguía ponerme de pie ni agarrándome a la hierba, llegué a pensar que acababa otra vez en la línea de salida. Al final me puse en pie y conseguí remontar pero ese esfuerzo me costó mucho. A partir de aquí empezó a acercarse mi rival veterano, que siempre había mantenido la distancia. Enfrente solo la pared de hierba, no había parado de adelantar corredores, a Alfonso no le había vuelto a ver desde la salida y por delante no había nadie.
Tras la hierba empezó otra pared mixta entre hierba y roca y al final la cima allí arriba. Fue muy agónico a pesar de los continuos ánimos de la gente que abarrotaba la montaña. Nunca me han gritado de tantos modos: Pedro (los que tenían la lista de corredores), Pantani, pirata, Madriles…… (que pena que aquí no haya esa afición). Cuando llegué y miré el crono un descorazonador 52.50 ya que había calculado que para llegar al podio de veteranos debía rondar los 50 minutos aunque sabía que el barro iba a hacer que los tiempos fueran peores. Allí en la cima estaba Alfonso que me dijo el tiempo que había hecho: 47.50, me alegré bastante convencido que iba a quedar en el grupo de cabeza pero… el nivel de los vascos es impresionante Al final él el 25 de la general y 18 para la copa de España, yo el 10º veterano y 2º para la copa de España.
Pero aún nos aguardaba una sorpresa de la que no tenemos fotos, la bajada, que se hacía por la otra cara, un paredón vertical de 400 m. de desnivel que se destrepaba por grietas que estaban balizadas entre las calizas que, afortunadamente, no estaban mojadas. Pasos verdaderamente expuestos con cuerdas fijas. Y al final de la pared unas vistas impresionantes y un espectacular paseo entre hayas para regresar a la línea de salida, una comilona a cargo de la organización y para casa (que pena, nos invitaban también a cenar, pero había que volver a “los madriles”).

2 comentarios:

  1. ENHORABUENA MÁQUINAS!! Por lo que decís os temblaron bien las "cañotas" ¿eh?

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  2. El siguiente paso a esto es escalar. Si queréis os paso chatarra que ya no uso...
    Máquinas, que sois unas máquinas!!!

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